La Buena Yunta

La Buena Yunta, el primer programa de radio feminista del Paraguay, lanzado en plena pandemia, entre el 2020 y 2022, que se convirtió en trinchera sonora para muchas mujeres. No era solo un programa, era un acto de rebeldía. Fue época de ponerle el pecho a la pantalla y el alma al micrófono y lo hicimos con un equipo de capísimas: Mónica Encina, Clemen Bareiro, Noelia Diaz y Jazmín Coronel. El programa nos enseñó que cuando las mujeres hablan, el mundo escucha.

Sintonía colectiva en el aire

Más que un programa de radio, fue nuestro punto de encuentro diario. Emitido de lunes a viernes, de 19:00 a 20:00 hs, ocupamos el dial para construir comunidad, compartir saberes y agitar el pensamiento. Fue el espacio donde la calidez de la “yunta” se mezcló con la potencia del activismo para cerrar el día con la voz en alto y los pies en la tierra.

Diálogo y voces protagonistas

Todos los días disputamos el sentido de la realidad. A través del Debate Feminista y nuestras Entrevistas, analizamos las noticias que marcan el pulso de la semana. Invitamos a referentes, expertas, emprendedoras y protagonistas de la calle para profundizar en los temas que importan, siempre acompañadas por una selección musical de mujeres y disidencias que rompen todos los moldes.

Cuerpos, cultura y saberes sin filtros

Reservamos bloques especiales para lo que nos atraviesa y nos inspira. Los martes hablamos de sexualidad y salud con profesionales para explorar el placer y el autocuidado. Los jueves y viernes nos sumergimos en la cultura y espacios lúdicos, compartiendo libros, pelis y apps. Además, destrozamos tabúes y rescatamos nuestra historia con trivias que visibilizan la huella de las mujeres en el tiempo.

Crítica, humor e incidencia

Usamos el aire para señalar lo que nadie se atreve. Desde el Aquelarre para MMC, donde desarmamos la violencia mediática, hasta la Situación de miér-coles, donde visibilizamos las desigualdades de raza y clase. Y para cerrar la semana con justicia poética, elegimos al Machista de la semana. Porque la crítica, cuando es colectiva y tiene humor, se vuelve una herramienta de transformación imparable.